Revista Ciencia Joven: “Phage Technologies: “Hemos ido a CORFO, y nos han dicho, esto no es posible””

Por Diego Belmar el 18.03.2014 en En la Prensa
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De compañeros de Universidad a socios de varios emprendimientos. Nicolás Ferreira, encargado de investigación y desarrollo; Diego Belmar, al tanto de las operaciones; y Hans Pieringer, quien timonea los proyectos en busca de oportunidades. Ellos conforman Phage Technologies S.A., empresa que nació de un proyecto universitario de cuarto año de carrera, y que ha desarrollado soluciones notables para el mundo del agro, como Milkeeper, un producto que logra terneros más sanos durante sus primeros días de vida mediante una tecnología basada en el uso de bacteriófagos.

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Vía | Laura de las Heras & Oscar Contreras-Villarroel en Revista Ciencia Joven el 18 de marzo 2014 – Fotografías por Gian Franco Costa.

Cuéntenos bien, ¿cómo surgió la idea?

Estudiamos juntos Ingeniería en Biotecnología en la Universidad Andrés Bello y la idea básica de este proyecto nació en noches de estudio. Teníamos que hacer un trabajo para un ramo de cuarto año en el que presentamos el uso de bacteriófagos para el en tratamiento de peces, cosa que luego cambió. Los profesores nos hicieron críticas, vimos que eran subsanables y seguimos. Mientras estábamos trabajando en nuestras tesis, usábamos horas a parte para investigar en este tema, fuimos obteniendo resultados positivos y la idea tomó fuerza.

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¿Qué productos han desarrollado o tienen en cartera?

Actualmente el Milkeeper. Es un bacteriófago que previene y controla la aparición de Síndrome Diarreico de Origen Infeccioso provocado por “Escherichia coli” durante los primeros días de vida de los terneros. Se agrega en la leche y se les mezcla en su dieta. El ternero se contagia por vía oral, entonces al estar los bacteriófagos en la leche, creamos una barrera de entrada para estas bacterias infecciosas.

Antes tuvimos una experiencia con Safer, un producto enfocado a alimentos de consumo humano, pero había cosas por mejorar. De este proceso aprendimos y con Milkeeper partimos preguntando a la gente qué necesitaba para después desarrollar la tecnología, en definitiva, pensar desde el principio en el cliente.

¿Qué resultados han logrado a través de Milkeeper?

Tenemos un producto que ayuda a la ganadería, está aumentando la productividad del ganadero, pero además está mejorando el bienestar del animal. El aumento de la productividad en el campo no es fácil; en Chile hay un gran número de personas que se dedican a la agricultura, que trabajan durísimo, por lo que el beneficio es tangible.

Y en cuanto a rentabilidad económica…

Tenemos sustentabilidad económica. Ya hemos firmado acuerdos de distribución en Chile que nos dan la tranquilidad para empezar a pensar en otros productos. Obviamente nos queda un desafío comercial, el producto se tiene que vender más, salir a más países. Lo bueno que nos ha proporcionado el habernos metido a la industria ganadera es conocer a los productores, predios, y así saber cuáles son sus problemáticas para transformarlas en ideas y productos. Ahí podemos crecer.

¿Cuáles serían esas problemáticas de la industria agroalimentaria en Chile?

Por un lado, plantear cosas nuevas resulta difícil. El Servicio Agrícola y Ganadero no está preparado para recibir emprendimientos. Hemos dado muchas vueltas hasta encontrar a personas que se implicaran. Por otro lado, has de tener una capacidad de distribución super grande. Los productores están lejos. Estuvimos recorriendo el sur, pensando cómo vender. Recorrimos 2.000 kilómetros en dos días visitando predios y en total fueron 5 clientes. Aparte hay un tema cultural porque la industria está toda en el sur y ven ajenos a los de Santiago.

Volviendo a sus orígenes, ¿quién les ayudó a iniciar su empresa?

Los aportes iniciales, como siempre dicen en los cursos de emprendimiento, son las tres “F” (friends, family and fools). Nosotros le pusimos empeño, tuvimos que vender cosas para hacer los primeros experimentos. Después encontramos gente que aportó recursos. Uno fue Juan Manuel Sepúlveda, ex diplomático que estaba de vuelta en Chile; otro fue nuestro director de tesis, Ervin Krauskopf.

¿Recibieron también aportes estatales?

Tuvimos el fondo Semilla 1, que fueron 6 millones de pesos; y estuvimos en el programa Start-Up Chile, donde recibimos 20 millones de pesos y nos ayudó a armar contactos y ver formas distintas de afrontar los problemas. Ahora estamos desencantados con las postulaciones, con la burocracia que significan los fondos públicos.

¿Qué les aporta estar ubicados en un parque tecnológico?

No sabemos si podríamos existir de no estar aquí. La Fundación Ciencia y Vida nos ha apoyado muchísimo prestándonos un espacio, a parte de los contactos que se generan. También nos prestan equipos, que al principio fue muy importante porque no teníamos nada, sin ellos no hubiéramos podido trabajar.

Nos ha llamado la atención la cantidad de publicaciones en prensa que tienen, ¿qué papel deben jugar o juegan las comunicaciones en un emprendimiento?

La comunicación es fundamental. Salir en los medios te valida en cierta forma. Aparecimos en la Revista del Campo de El Mercurio, y eso nos facilitó conocer a varios distribuidores y nos aproximó muchos clientes. La relación con los productores cambió. Por aquel entonces éramos muy jóvenes, con frenillos, ¡no nos creían nada! En cambio, al llegar con una aparición en prensa, la evaluación ya no era tanto con nosotros sino que con el producto. Ahí empezamos a tener buenos resultados.

¿Y qué hace falta para llegar a los medios?

Contar una historia entretenida y generar tú mismo los contactos. Normalmente imaginas que los periodistas vienen a ti, como Spiderman sacando fotos, pero eso no pasa, se tiene que llamar, buscar perfiles en Linkedin y contactarlos.

¿Qué consejos darían a la gente que está recién empezando con un emprendimiento?

Que tengan ganas porque si no a la primera traba se van a caer. Nosotros hemos tenido empuje, hemos ido a CORFO y nos han dicho “esto no es posible”. Ha habido momentos en que hemos estado a punto de tirar la toalla. Pero pensando en positivo, teniendo motivación, al final las cosas salen. Tampoco hay que querer reinventar la rueda, puede haber soluciones simples, que están a la mano. Y no olvidar de conectarse, estar en todos lados.

Link | Phage Technologies: “Hemos ido a CORFO, y nos han dicho, esto no es posible” @ Revista Ciencia Joven.

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Chief Operating Officer (COO)